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La epidemia nutricional afecta a los latinos

Según el CDC, o el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, la primera causa de muerte en latinos son las enfermedades del corazón.  

Foto de Manuel Morfín/ El Nuevo Sol

Por JOANNA RENTERÍA
EL NUEVO SOL-SALUD

“Simplemente, comencé una dieta a base de plantas… cambió mi metabolismo completamente y perdí 24 libras…”, mencionó el ex presidente Bill Clinton.

Clinton tenía fama de tener debilidad por la comida chatarra. A Clinton le gustaban las hamburguesas, las papas fritas y la pizza. Sin embargo, en una entrevista con CNN, el ex presidente le contó al periodista Wolf Blitzer sobre su nueva dieta vegetariana, dieta que según él le ha salvado la vida.

“Investigué y encontré información que decía que, desde 1986, el 82 por ciento de la gente seguía una dieta a base de plantas, sin productos lácteos, sin carne… el 82 por ciento de la gente que lo ha hecho, comienza a curarse”, dijo Clinton en la entrevista. “Su bloqueo arterial se limpia, y los depósitos de calcio alrededor de su corazón se disuelven”.

No fue sino hasta después de sufrir casi un ataque al corazón en el 2010 cuando Clinton decidió cambiar su alimentación. El cambio se notó inmediatamente. Clinton, de 66 años, perdió 24 libras y regresó al peso que tenía en la preparatoria.

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La mala alimentación y la obesidad incrementan el riesgo de contraer varias enfermedades, particularmente enfermedades del corazón, la diabetes y ciertos tipos de cáncer. La obesidad es causada principalmente por el consumo excesivo de comida, falta de actividad física y predisposición genética

Según el CDC la primera causa de muerte entre los latinos en Estados Unidos está relacionada con la cardiopatía, o enfermedad del corazón.

Algunos doctores aseguran que la obesidad no es causada tanto por las grasas sino por el consumo excesivo de carbohidratos refinados.

Robert Krochmal, Photo de Karla Henry/El nuevo sol

Robert Krochmal, médico especializado en nutrición y cuidado familiar.
Foto de Karla Henry/El Nuevo Sol

“Yo pienso que la cosa más importante en una dieta saludable es saber qué azúcar y qué carbohidratos, especialmente los carbohidratos refinados como harina blanca, hacen más daño”, explica el doctor Robert Krochmal, médico especializado en nutrición y cuidado familiar en Woodland Hills, California.

Harina blanca, arroz blanco, jugos artificiales, dulces, papas fritas procesadas, frutas y verduras enlatadas, son algunos de los carbohidratos refinados.

Con una de cada cuatro personas en el país identificadas como obesas, el doctor comenta que la manera de luchar en contra de la enfermedad no es haciendo ejercicio.

“El ejercicio no es la manera de perder peso”, dice Krochmal. “No estamos dando la información correcta”.

Krochmal agrega que el ejercicio es bueno para el estrés, y para prevenir enfermedades del corazón, pero la solución contra la obesidad empieza con una dieta saludable.

De acuerdo con el CDC, 40 por ciento, o dos de cada cinco de los latinos son obesos.

Un estudio de la Oficina del Censo titulado “Ingreso, Pobreza y Covertura Médica en los Estados Unidos: 2008″  indica que por razones económicas, la mayoría de los latinos en Estados Unidos se establecen en lugares de bajos recursos saturados de restaurantes de comida rápida, mercados o bodegas. Sitios que en la mayoría de los casos, no ofrecen comidas saludables.

“No hay opciones saludables cuando vas al súper o a ‘Food for Less’”, dice Linda Álvarez, profesora de estudios centroamericanos de la Universidad Estatal de Northridge (CSUN). “Son productos que están llenos de azúcar, están llenos de sal, son artificiales”.

Verduras/ Mercado

Foto de Manuel Morfín/ El Nuevo Sol

Álvarez comenta que es cuestión política y también, para ella, una lucha social. “Por esa razón, deberíamos luchar por cambiar”, dice.

Para Álvarez, la lucha comenzó cuando se convirtió en vegetariana. Lucha que ha continuado por ya diez años. La vegetariana, de origen costarricense, opina que entre más se preocupe la gente por su salud, más problemas serán resueltos.

Esto es algo que el ex presidente Clinton pudo comprobar de primera mano.

“Mis exámenes de la sangre han salido bien, mis signos vitales están bien, y aunque ustedes no lo crean, tengo más energía”, comenta Clinton.

Una dieta vegetariana no sólo le ayudó a bajar de peso, sino que también le ha cambiado su vida.

WIC Program Creates Generations of Healthy Eating

RACHAEL OBAZUAYE
EL NUEVO SOL—SALUD

Lucila Hernandez and her son Anthony

Lucila Hernández and her son, Anthony.
Photo By: Rachael Obazuaye

In early 2007, 20-year old Lucila Hernández discovered she was pregnant with a little boy. She went in for her initial appointment with her doctor, who confirmed she was pregnant and everything was fine. However, at her second prenatal appointment her doctor ran blood tests and asked her something that would change her health and her life forever.

“He asked someone in my family had high blood pressure or diabetes,” says Hernández, “and I told him yes, because my mother and my father in law both are diabetic”

The doctor then asked Hernández what kinds of foods her diet consisted of.  She was honest with him and said she “was eating hamburgers, carnitas, beef  hamburgers, just a lot of fast foods.”

The doctor told Hernández that if she wanted a healthy baby and to be healthy herself, she had to stop eating unhealthy food.

“I was scared that anything cold be wrong with my baby and my health,” says Hernández. “I knew my eating habits had to change or I would be at risk of getting diabetes or even giving my baby diabetes which wouldn’t be fair to him.’

According to the Centers for Disease Control and Prevention (CDC), 25.8 million people in the United States have diabetes (7 million of them are undiagnosed), and another 41 million are said to have pre-diabetes; a condition where blood sugar rises above normal or stable levels.

In comparison to whites CDC indicates Latinos are almost twice as likely to have diabetes and among adults aged 18 to 44 years, 3.2 percent of Latinos had diagnosed diabetes compared with 1.3 percent of non-Hispanic whites in the same age group.

CDC says gestational diabetes — a form of diabetes diagnosed in pregnant women — affects ten out of every hundred women. This category of diabetes usually goes away after pregnancy however; sometimes it does not, and develops into type two diabetes.

Diabetes increases the chances of miscarriage, premature birth, still birth, and the need to have a C-section. Heart disease and stroke are serious complications caused by diabetes so CDC warns “prevention is key.”

Hernández’s doctor told her about Women, Infants and Children, also known as WIC, a federal program that assists women in low income households. Her doctor recommended the program to Lucila to help her learn and practice healthier eating habits.

The program provides vouchers from the state to women who are pregnant and women after pregnancy. The services are also available to their infants and children up to the age five who are found to be at nutritional risk. No insurance coverage is necessary to participate in the WIC program.

Hernandez’s doctor suggested she immediately became involved with WIC, and she did.

“I was scared to hear that anything could be wrong with my baby, I already cared so much for him, even though he was not born yet, and wanted the best,” Hernández says.

Hernández was not only looking to improve her health, she wanted her baby to grow up  healthy as well.

“WIC is a program that helps not only individuals themselves but helps generations of family to come,” WIC representative Julia Barco says.

Through WIC nutritional classes, Hernández says she learned portion control and substitution which she tells her 58-year-old mother-in-law is a good way to start.

“Eating healthy is good but so hard to do,” Hernández’s mother-in-law Consuelo Pérez says. “But Lucila teaches us how to make delicious healthy foods.”

Hernández completely changed the way she eats.

“I eat more chicken, fish, vegetables, fruit, salad, and don’t use a lot of oil,” she says.

Brown Rice and Chicken Vegetable Soup a California WIC recipe

Brown Rice and Chicken Vegetable Soup, a California WIC recipe

Today, 26-year old Hernández grabs a grocery cart and begins shopping for dinner. She starts in the fruit and vegetable isle, grabs two carrots, a leafy bushel of kale, and a large onion.

Her five year old son, Anthony, scans all the fruits and vegetables. His round, brown eyes open wide. He excitingly darts over to a bin filled with apples and grasps a couple. Anthony politely asks his mom if he can have the plush red apples; she nods yes.

Hernández continues shopping for the rest of her groceries — brown rice and chicken breasts. She is making brown rice and chicken vegetable soup — a dish in a recipe book she received from WIC.

Not only did Hernández benefited from WIC, three generations of her family learned how to eat healthy through the WIC program. Lucila, her mother in law, and her five year old son, Anthony.

When her son is asked what his favorite foods were, he didn’t say hamburgers, or chips, or even candy, Anthony said, as he took a sip from a carton of milk, “broccoli” and “strawberries.”

Dinner is served at Lucila's Home in Los Angeles

Dinner is served at Lucila’s Home in Los Angeles

Anthony enjoys the healthy dinner his mother prepared

Anthony enjoys the healthy dinner his mother prepared

Profesora adopta el veganismo por razones éticas y de justicia alimentaria

Este año, el CDC reporta que el 43% de latinas en este país padecen de obesidad, siendo el segundo grupo más obeso en Estados Unidos, después de las afroamericanas. 

Pofesora de CSUN, Linda Álvarez
Photo by: Joanna Renteria

Por JOANNA RENTERÍA
EL NUEVO SOL

“¿Qué vas a comer? Aire?!” Fue la respuesta de la familia de Linda Álvarez, después de contarles que ya no comería carne ni ningún producto derivado de los animales.

Álvarez de 35 años es profesora de Estudios Centroamericanos en la Universidad Estatal de California en Northridge. Por diez años, la costarricenseamericana, ha seguido la dieta vegetariana. Los últimos cuatro años, ha seguido una dieta más estricta, la dieta vegana.

Un vegano, o vegetariano estricto, no consume ningún producto que provenga de animales.

Fue a la edad de 25 que la costarricense se encontró con un artículo donde conoció más sobre el maltrato a los animales. Fue ese artículo que la motivó a educarse sobre el tema.

“Comencé a leer muchos libros y articulos que tienen que ver con la salud, que tienen que ver con el tratamiento de los animales”

Aunque Álvarez creció en Los Ángeles, California, los platillos que acostumbraban a comer en casa, tenían una gran influencia costarricense, como el gallo pinto que es la combinación de arroz y frijoles, o los llamados moros y cristianos. Igual que olla de carne, un caldo muy típico de Costa Rica, que es una combinación de verduras con carne.

El cambio de alimentación no fue fácil para la costaricienseamericana, pero es algo que de lo que se siente muy apasionada.

Desde el 2009, Álvarez dedica su tiempo a salvar animales domésticos y a trabajar como voluntaria en “Farm Sanctuary”, un albergue para todo tipo de animales.

De acuerdo con “Farm Sanctuary”, en el 2007, el 95% de las gallinas que proveen millardos de huevos para el consumo anual, pasan la vida enjauladas, muchas veces sin poder moverse ya que de cinco a diez gallinas comparten la misma jaula.

En el 2010, se sacrificaron casi 35 millones de vacas en Estados Unidos.

El problema, además del maltrato a los animales, según Álvarez, es que la carne viene enferma e inyectada con hormonas.

“Esta dieta vegan es motivada por razones de salud y también razones políticas y económicas”

Álvarez, quien creció dentro de comunidades latinas, comenta que las opciones nutritivas no están disponibles. Es una cuestión política que está afectando a estas comunidades gravemente.

“Estamos viendo problemas que no teníamos antes”,agrega Álvarez.

Este año, el CDC reporta que el 43% de latinas en este país padecen de obesidad, siendo el segundo grupo más obeso en Estados Unidos, después de las afroamericanas.

Álvarez se alimenta con vegetales, frutas, muchas lentejas, frijoles, y granos. Comidas que no cuestan mucho dinero y que son mucho más saludables que la comida rápida, o la comida artificial.

“Muchas de las injusticias que sufrimos en las comunidades es por lo que comemos y por lo que no comemos”, comenta la costaricienseamericana.

Para Álvarez la justicia social empieza con la protección de los derechos de los animales, el acceso a la salud y la buena alimentación.